NO PIERDAS LA OPORTUNIDAD DE disfrutarlos

Filosofía de vida detrás de nuestros viñedos

Viñedos extremos, centenarios… en unos suelos increíbles, formados por  pizarras degradadas y otros minerales, en un clima continental que entrega producciones muy escasas. Vinos hechos con la mínima intervención humana y que reflejan el sabor que aportan la tierra, las levaduras, la microbiota y la rica biodiversidad que puebla nuestras tierras y viñedos a las uvas . 

Reflejar la naturaleza, trasladar a nuestro vino la relación que mantenemos con la tierra en la que crecen nuestras viñas, dejarlas expresarse, alejadas de procesos químicos forzados, de mezclas que homogenizan el producto, dejar que nuestros vinos todos los años nos sorprendan. 

 Más allá de la poda o del mínimo cuidado de las viñas, dejamos que la Naturaleza siga su curso y que, cada año, nos ofrezca un producto diferenciado y único. Creemos que la Naturaleza merece ser tratada con respeto, con cuidado y con mimo; estamos seguros que esta relación nos va a entregar experiencias únicas año tras año. 

Por otra parte, es un hecho de la física cuántica que el observador, en este caso el viticultor y enólogo, altera el experimento es decir la calidad de la cosecha y del vino. Un observador respetuoso los altera mínimamente. Un observador feliz embotella felicidad.